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Las hormigas de fuego  Solenopsis richteri  y  S. invicta, nativas de Argentina, son plaga en los Estados Unidos donde carecen de enemigos naturales.
Estas hormigas carnívoras han arrasado con las especies de hormigas nativas en los lugares invadidos, afectando también a muchas especies de vertebrados, e indirectamente al hombre.
Los parasitoides que criamos en nuestro laboratorio son moscas decapitadoras del género Pseudacteon que han sido cuidadosa y exhaustivamente estudiados y finalmente seleccionados como agentes de control biológico.
Para facilitar la selección de estos enemigos, debemos estudiar diferentes aspectos de su biología e interacción con las hormigas a las que parasitan.


Introducción a Solenopsis spp.


¿Quién no conoce a estas hormigas?

Las hormigas Solenopsis invicta y Solenopsis richteri son unas hormigas de color naranja a marrón, más bien medianas y omnívoras (aunque les gusta especialmente la carne), dueñas de un aguijón capaz de hacer una picadura especialmente peligrosa para los alérgicos. Sus hormigueros hechos con tierra blanda no están casi cubiertos de vegetación, pero que a nadie se le ocurra pisarlos si no quieren sufrir su picadura.

Su aguijón les hizo ganarse el nombre de hormigas de fuego entre los científicos (en honor a su potente picadura que duele como una quemadura). En la zona pampeana se las conoce como las típicas hormigas coloradas del jardín o la huerta, y en el interior se les da diferentes nombres, en Santiago del Estero son las hormigas bravas.

En Estados Unidos, donde estas hormigas se volvieron muy famosas desde que son una plaga, cada especie está identificada con su propio nombre vulgar, así se llama red fire ants a las Solenopsis invicta, y black fire ants a las Solenopsis richteri.

Estas hormigas son nativas de la Argentina. Solenopsis invicta se encuentra desde Buenos Aires hasta Tucumám, Santiago del Estero y Formosa hacia el Norte y  hasta Corrientes y Misiones hacia el Noroeste. Por otro lado Solenopsis richteri ha sido encontrada desde la pampa, hacia el Sur, hasta Cordoba hacia el Oeste, Santa Fe hacia el Norte y Entre Rios hacia el  Este.

Las Solenopsis son una plaga

Aquí en Argentina, donde son nativas, las hormigas de fuego están controladas naturalmente a través de sus competidores y sus enemigos naturales. Pero entre las décadas de 1920 y 1930 fueron introducidas accidentalmente en el sur de Estados Unidos, dejando atrás a sus enemigos naturales. Quizás llegaron de polizontes viajando en los barcos cargueros que transportaban productos agropecuarios, escondiéndose entre los alimentos o en la tierra utilizada como lastre de los barcos. Una vez establecidas, comenzaron a propagarse. Para la década de 1950 ya se habían convertido en una plaga de tal magnitud que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos comenzó a implementar medidas de control para frenar el avance de estas hormigas hacia otros estados, pero a pesar de los esfuerzos, hoy en día ya se distribuyen en todo el sur y parte del este de los Estados Unidos, ocupando un área del 25 % del país. Hoy en día, ya se las encuentra en California.

Los problemas que acarrrean son diversos. Uno de los que afectan al hombre directamente es su picadura, que puede provocar reacciones alérgicas severas tanto para el hombre como para el ganado. Otro problema son las pérdidas económicas que provocan a la agricultura, que se relaciona con el cuidado y la protección que estas hormigas le ofrecen a los homópteros (insectos herbívoros que pueden llegar a ser una plaga importante), a los que ordeñan como pequeños rebaños. Estas hormigas poseen también una peculiar atracción por la electricidad, generando insólitos problemas económicos a las empresas de electricidad.

En cuanto a los problemas ambientales, resulta que estas agresivas hormigas, al invadir los lugares donde no son nativas, afectan a la fauna autóctona, al desplazar por competencia a las hormigas nativas y al consumir especies que les resultan presa fácil, interfiriendo en la cadena alimentaria de los ecosistemas que invaden.

 

¿Cómo controlarlas?

El control químico (mediante pesticidas) o físico (con fuego o extracción manual de hormigueros) dio pocos resultados positivos, y muchas veces resultó un remedio negativo debido a la eliminación no intencional de otras especies. Por eso a partir de la década de 1980 se comenzó a buscar agentes de control biológico para estas hormigas. Los "agentes de control biológico" son los enemigos naturales, en este caso de las hormigas, que al matarlas, las mantienen a raya. Se encuentra un agente de control biológico adecuado cuando un organismo sólo mata a esa especie de hormiga ("altamente específico"), y puede sobrevivir a las condiciones ambientales del lugar invadido. Los mejores candidatos como agentes de control biológico para estas hormigas resultaron ser unas moscas pequeñas llamadas fóridos (familia Phoridae) que pertenecen al género Pseudacteon. Estos fóridos atacan a las hormigas con su aguijón, con el que les inyectan un huevo, que se desarrollará en un adulto dentro de la hormiga parasitada, matándola como consecuencia.

El agente de control biológico: Los fóridos parasitoides.

Los fóridos (familia Phoridae) pertenecen a una de las familias más diversas dentro de los dípteros (orden Diptera, el orden de las moscas), y muchas de sus especies son parasitoides específicos de hormigas. Se conocen 20 especies de fóridos del género Pseudacteon que atacan a Solenopsis invicta y Solenopsis richteri, y si bien muchas de ellas parasitan a otras especies de hormigas del género Solenopsis nativas de Argentina, por lo general no atacan a Solenopsis nativas de Estados Unidos, y si lo hacen, la preferencia por esas especies es menor.


El ciclo de vida de estos fóridos comienza cuando las hembras adultas buscan los nidos de Solenopsis para inyectar sus huevos dentro de las hormigas obreras.


Luego de unos segundos de sobrevuelo, la hembra de 
fórido ya eligió su presa (foto cortesía de Larry Gilbert).

El huevo es inyectado con un aguijón especialmente modificado para oviponer. Con este aguijón, el fórido le desgarra el exoesqueleto a la obrera, en un movimiento rápido y certero, en el que pone un sólo huevo dentro de la hormiga, y se va. El golpe es tan fuerte, que la hormiga queda tirada de costado sobre el piso, aturdida por unos segundos pero viva. 

El huevo eclosiona una vez dentro del tórax de la hormiga, de ahí sale una larva que se alimenta de los tejidos internos de la obrera, hasta que migra hacia la cabeza donde se transforma en pupa. En ese momento la hormiga muere y se le desprende la cabeza del resto del cuerpo, esta característica les ha valido el nombre a estas mosquitas de "moscas decapitadoras".

El fórido pasa su estadío de pupa dentro
 de la cabeza de la hormiga
decapitada
 

Pasado un determinado tiempo la pupa se transforma en adulto y sale de la cabeza de la hormiga para comenzar el ciclo nuevamente.

Cuando la pupa de fórido se transforma en adulto,
abandona la cabeza vacía de la hormiga parasitada
(foto cortesía de Larry Gilbert).


Aunque este ciclo de vida afecta directamente a las hormigas, el principal efecto sobre las colonias es indirecto ya que la presencia de fóridos en un hormiguero afecta mucho el comportamiento de las hormigas haciendo que no salgan en búsqueda de alimentos y perdiendo en la competencia con otras hormigas.

Cada especie de fórido tiene diferente comportamiento, ataca a hormigas de diferente tamaño, habita en una región diferente, y exhibe un patrón particular de abundancia y de actividad en determinadas horas del día y en distintas épocas del año.